miércoles, febrero 07, 2007

Anécdota (I)

Fue un lunes de Abril, en la primera clase del ciclo lectivo de la facultad de Psicología.

Yo estaba verdaderamente desalineada. Tenía puestos unos jeans gastados y horribles y un buzito chiquito y gris claro. Llevaba anteojos y mi pelo -que esa época teñía de castaño oscuro- estaba mas despeinado que de costumbre.

Entré al aula 101 pensando en lo aburrido que sería el Teórico que iba a escuchar. En ese momento, vi un muchacho con unos ojos marrones enormes que me miraron diferente. (Ese día me volví a ver.) Pasé frente a él. Titubeé, pero no tuve el coraje de sentarme a su lado, así que elegí un banco justo atrás. Acomodé unos libros que se cayeron de mi mochila mientras me instalaba y cuando subí la cabeza, vi que esos ojos me miraban otra vez y vi también una boca con labios gruesos, por los que salían unas palabras que decían más o menos: “¿Sabes si toman lista? Porque no quiero venir y si no toman lista…”. Casi automáticamente respondí que nunca toman lista.
Pero las cosas iban a ser diferentes en ese Teórico, porque la profesora anunció que se tomaría asistencia y de una forma especial: deberíamos anotar nuestros datos y firmar, cada clase, en una hoja rubricada por ella. Nos recordó que solo podíamos faltar dos veces para mantener la regularidad de la materia.

Gentil e imbécil -siempre dispuesta a expresar lo contrario a lo que siento cuando estoy frente a alguien que me gusta- le ofrecí a mi compañero falsificar su firma en la bendita hoja de asistencia. “Yo firmo por vos para que puedas faltar”, le dije. Pero no me contestó nada. No entendí por qué no respondió nada mientras me miraba (iban a ser muchas las veces que él me mirara sin decir nada. Que me mirara por un tiempo que parecía interminable y yo no supiera por qué). Terminó la clase y nos despedimos.

A la semana siguiente, cuando entré al aula 101, vi a mi compañero sentado en el mismo lugar que el lunes anterior. Amablemente corrió sus veinte mil libros de la silla que me había reservado. Cuando salimos de la clase me invitó a tomar un café.
Hablamos de cosas muy importantes: dibujitos animados, comics preferidos, mascotas de la infancia, lo que cocinaba su abuela, anécdotas graciosas con hermanos, proyectos, música. Y lo mejor, tenía una mirada preciosa.
Ese mismo día, cuando salimos del bar, me enteré que se llamaba Nicolás (yo había conocido a un Nicolás)

Después de eso, inexplicablemente, nuestras charlas se volvieron muy tontas y superficiales. Discutíamos a Marx, hablábamos de Hegel, leíamos juntos a Sartre. Otras veces hacíamos una competencia sobre quien había leído más a Lacan y quien hablaba mejor francés (o peor). No pudimos evitar agredirnos en muchas de esas ocasiones. Yo me ponía triste ante alguno de sus “ataques”, pero eso no me impedía arremeter con fuerza y malicia a decirle algo terrible, algo dirigido sin escalas a su gran Ego.

Yo no se por qué no nos quedábamos callados. Mirarnos y besarnos y tocarnos era lo que mejor hacíamos (sí, esas cosas suelen pasar cuando dos personas se juntan a estudiar en días fríos y lluviosos, en una casona vieja de San Isidro). No se por qué no nos dedicamos a eso. Sí sé que yo tenía mucho miedo y como no pude con él (con el miedo y con el muchacho, que sabía mucho) me alejé lo más posible. Esto es: dejé de cursar en esa clase, borré el contacto del mail, no atendí el teléfono.

La huída es una opción clásica. Pero tal vez no sea una buena opción. Tal vez hay “cosas” que simplemente hay que “cursar”, hay que transitar, estando uno presente, claro.

La huída es clásica y por clásica, gastada y hasta un poco ordinaria, pero lo bueno es que uno sale ileso (bueno, casi). Y Soldado que huye…
Si alguien huye y sale ileso, ¿es victorioso?

24 comentarios:

Anónimo dijo...

Tal vez sea ese el caso paradigmático mi estimada Jai Ohm!
En mi pensamiento nunca se huye y se sale ileso "completamente". Si se sale ileso en algunos aspectos, a veces; afectivos, materiales, económicos, etc. Pero siempre que se huye se sufren los periplos de la huída (ver: muerte de Anita Garibaldi en la huida de las tropas papeles tras la fortuita defensa de Roma).
Pero cuando se huye para encarar la guerra por desde un ángulo diferente (tras sic comentario expedición de los mil e invasión del reino de nápoles), se pueden concentrar fuerzas a conciencia para lograr la victoria.
En tu anécdota salís ilesa pero victoriosa, sino no estarías contando esta histeria.
Contesta tu pregunta?

Anónimo dijo...

Cuando decis Soldado q huye....Te referis a q estuviste en alguna batalla? Con batalla, te referis a elegir entre pelear x ser feliz aunq sea un instante o seguir triste x lo q pudo haber sido y no fue?
PD Me encanta còmo escribis

Anónimo dijo...

Histeria???
Sí. Puede ser eso.
Me gustó mucho lo de: "cuando se huye para encarar la guerra por desde un ángulo diferente, se pueden concentrar fuerzas a conciencia para lograr la victoria."
Eso es bueno y hasta "necesario" a veces.

Táctica y estrategia de guerra.

Gracias

Anónimo dijo...

Hola.. bueno, aca estoy

Lindas líneas sobre un clásico

Buenas noches y buena suerte

Besos a tous

Carpe Diem

Jai Gurú Deiva Omm dijo...

Samanta: como siempre tus palabras directo al corazón. Sos cruelmente divina y obsenamente linda.

Agostina: Casi me caigo de la silla, como dicen en otro lado. Casi. Lo que sí, lloré un poco por verte aca. Gracias. Te quiero mucho, amiga

¿¿¿NADIE TIENE ANECDOTAS DE HUIDA, QUERIDOS? O SIEMPRE FUERON VALIENTES PARA PONERLE EL PECHO A LA "SITUACION"?????

Dolores dijo...

Jai guru: gracias por darme las llaves de casa.
Pao, me gusto lo que escribiste, de verdad... pero era ese el final??

Yo no tengo mucha delantera como ustedes, pero nunca hui, siempre me quedé a que me mataran. Una sola vez salí corriendo pero porque estaban tirando botellas de vidrio por el aire en Margarita (viejo boliche de la zona norte). Era la epoca que no estaba casada y salía de joda.

Saludos

Loli

Dolores dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

no lo veo como histeria.
si optastes por una descicion asi es por que en algun punto la situacion que vivistes no te convencio.
y en el fondo tomar una descicion asi te dolio pero seguistes fiel a tus ideales? valores? razon? corazon? en fin a VOS.
nunca bajes los brazos!!
las mujeres son algo muy especial por mas fragiles que se las vea tiene muchisima fuerza de espiritu.

Anónimo dijo...

Creo q en el fondo cuando uno huye es porq muy dentro tiene la intuicion q te pueden romper el corazòn.

Anónimo dijo...

Jamás bajar los brazos! No, nunca...

Un poco más de estrategia para los entendidos/as en la materia: "La Temible Defensa Siciliana"

En ajedrez se llama Defensa siciliana a la apertura que resulta después de las jugadas iniciales 1.e4.c5.

La idea principal de la Defensa Siciliana es, por parte de las negras, contratacar el centro del tablero con un peón lateral desde la primera jugada. De esta manera, si las blancas quieren recuperar la dominación de la casilla d4, deberán realizar el cambio con el peón central de dama, cosa que suele ocurrir en muchísimas de las variantes abiertas de esta defensa.

Las negras, al mover su peón de alfil dama y dejar semiabierta la columna c, prácticamente están obligadas a realizar el enroque por el ala de rey. Como contrapartida, consiguen numerosas posibilidades de ataque por el flanco de dama y dicha columna sirve de corredor para las torres en el medio juego.

Variante Najdorf 1.e4 c5 2.Cf3 d6 3.d4 cxd4 4.Cd4 Cf6 5.Cc3 6.a6

Seguramente la forma más popular de jugar la Defensa Siciliana. Manteniendo elástica la situación de sus piezas y no definiendo la situación de sus peones centrales, los cuales serán ubicados en función de las casillas que ocupen las figuras blancas.

Dra. Gime espero su comment!

Anónimo dijo...

Amigo del Guillote

Guillo hacen mal esos cuadraditos de carton que tomas a la mañana. Si seguis asi hermano vas a terminar como Nicole Smith patas para arriba cayéndose en coma en el hotel, cuidate! Cuando llega Agus?
Comentario sobre tu maldita e impasable defensa: Para jugar la Siciliana hay que saber lo que se tiene entre manos o el jugador poco experto se expone a desastres inesperados.
A veces sueño con ella.
Asi que ya sabés, nos encontramos en el dojo el sábado?
Besos a mis admiradoras...

Anónimo dijo...

Eh? Què lo Què???????? No entiendo un pomo de estrategia....Hagamoslo simple.....Como dijo Jai Gurù, a escribir anecdotas personales!!
Guillote, sos un valiente guerrero, ya te conozco....pero a veces no es sabio seguir la intuicion si algo se sabe que no puede ser? Digo...para seguir batallando despues....(Ojo! no vale tildarme de cobarde x mi coment)

Buitre, mientras uno tome una decision con seguridad; siempre va a estar bien. Es como siempre decimos, todo sirve de experiencia. Lo bueno ayuda, y con lo malo se crece.

Dolores,me caes re bien.

Anónimo dijo...

Eh, Sopeti. Gracias, por tu posting, vieja! Pero no tomo "cuadraditos de cartón", de lo contrario no podría esplotarte como te esploto- Ah, si? Claro mañana te hago limpiar el tatami con la cara. Sweet dreams baby, vas a oir campanitas y a dormir una siesta...Gracias por ser mi amigo, gracias por jugar conmigo al ajedrez y practir jiu jitsu pero no depiertes a la cobra!

Eh, Gime. El sopeti te quiere conocer. Tenés razón, vos que ya conocés anécdotas mías que te parece si cuento la de "Vily-no-es-cabaiero", aplica? Es otro clásico como la milanga...con qué se come la milanga? con fritas, con puré, con huevo frito, con lechuga tomate y huevo. Son como los de Homero y la Iliada: TODOS CLÁSICOOSSSS.

Anónimo dijo...

Huir, en mi experiencia, equivale a lamentarlo para siempre. Quizá por un tiempo no te pase nada, quizá ese tiempo sea lo suficientemente largo para hacerte creer que todo salió bien. Pero en alguna noche futura, más negra que las demás, esos ojos grandes y marrones te van a estar esperando. Y ahí te quiero ver.

Anónimo dijo...

Estuve pensando....en realidad no es de boba huir. En una de esas en el momento q estabas atravesando en esa situacion no era el adecuado- Muchas veces retirarse a tiempo està bueno. Es decir, siempre dependiendo de lo q uno quiera. Nunca les pasò en contrarse en una situacion en la q estaba todo bien, pero necesitaban algo màs? En una de esas te pasò eso.....

Anónimo dijo...

ojalá que no...tengas ningún delirio de persecución psicopático.

Anónimo dijo...

Y las fotos de las tetas de Gime?

Anónimo dijo...

Gime accedé al pedido de desesperado!

Anónimo dijo...

este blog se esta pareciendo a
"te escucho" (version blog) cosa que, por cierto, si el programa era malisimo....
en fin cambiemos la onda...

Anónimo dijo...

1) Nop, no se van a publicar fotos de mis gomas.....
2) Actualizacion ya??????

Anónimo dijo...

Anécdota 2- La Huida

A los 18 años en el tórrido estío porteño del año 1992 estaba yo en la fiesta de mi amiga Carolina con sus compañeras del Colegio Mallinck en Martínez. Por supuesto había llegado a la fiesta sólo, como era mi estilo por ese entonces, y apenas borracho (apenas = 1/2 tetrabrick de vino). En la fiesta sólo conocía a mi amiga Carolina, a Fiti, quien no me daba bola y a Natalia, quien se reía con un hohoho muy Papa Noel.
Después de hablar con las chicas y que estas me dieran escasa bola, me senté en un sofá muy cómodo y comencé a tomar poco a poco un whisky Chivas que estaba al alcance de mi mano. La noche se nubló tan rápido como llegó el sueño. Sólo me acuerdo de la voz de una chica que se llamaba Liliana. Tenía buena onda y su voz era dulce. Cuando desperté al día siguiente; ya una vez que la fiesta había terminado, mi amiga Carolina me preguntó si había pegado buena onda con su amiga Liliana y le dije que sí para salir del paso. Con la consiguiente respuesta de que le había dado mi teléfono a su amiga para que se enganchara conmigo en una salida a futuro.
A los pocos días (una semana tal vez), seguramente tan pocos como para que yo supuestamente me siguiese acordando de ella, sonó el teléfono una tarde en mi casa. Era una voz dulce y agradable: Era la voz de Liliana. Me invitó a salir ese mismo día sábado, a lo cual denegué ya que tenía planes para ir a ver boxeo a la Federación en Castrobarros y Rivadavia. Gané tiempo e inmediatamente la llamé a mi amiga Carolina y le pregunté que tal estaba Liliana, a lo que mi amiga contestó con un clásico: “Es divina y tiene 17 años”. Para ese entonces, yo desconocía el significado de esa frase, luego supe que era un cliché.
De todos modos, obviamente a esa pueril edad y sin compromisos, no iba a decir que no. Pero como había aprendido a ser precavido, le pedí que me esperase en la puerta de la dirección que me había dado poniendo la excusa que yo no quería tocar el timbre en la casa. Con dudas porque ella no entendía bien la idea de esperar en la puerta, a regañadientes accedió a mi idea. “OK, le dije entonces te paso a buscar por Forest 1714, esperame en la puerta 4.30”- con voz caballerosa le dije.
Bajé del colectivo a un par de cuadras con la dirección en un papelito y comencé a buscar la dirección donde nos íbamos a encontrar. En la cuadra anterior me fijé que estaba del lado de la numeración par y miré para adelante. Percibí a una figura femenina sentada en la puerta de un edificio, que esperaba y miraba atentamente como si hubiese detectado mi presencia. El lugar donde estaba era cerca de la esquina, con lo cual desde la esquina anterior me paré para echar un vistazo. En ese momento el paisaje era dantesco: la chica que esperaba (y peor ya me estaba mirando) era una mezcla de lo que sería luego algo así como el dinosaurio Barney y Alf el extraterrestre, solo que su piel (la veía mientras iba cruzando la calle) tenia un tono un tanto verdoso. Estaba muerto ya, no tenía opción de escape? Todo esto pasaba por mi mente mientras iba a su encuentro. Pero cuando llegué hasta ella, la miré y era realmente HORRIBLE, con un sutil, audaz y rápido movimiento pasé por al lado de ella haciéndome el distraído con la numeración seguí hasta la esquina doblé y salí corriendo, oía sus gritos de pandemónium al darse cuenta de que había huido a propósito. Obviamente en la siguiente esquina me tomé un taxi en la dirección contraria.
Así escapé del monstruo mitológico con voz de arrullo. Dicen que todavía debe andar suelto y se escuchan sus gritos de despecho algunas tardes con viento en el Barrio de Chacarita.

Nota del Autor:
1- Este posting debiera figurar en la página principal.
2- Yo no me consideraba lindo pero la chica era más que fea.

Jai Gurú Deiva Omm dijo...

Guille: Si, debería haber figurado en la página principal. La próxima mandanos la historia a nuestro mail y la posteamos. Muy linda historia, me hizo odiarte un rato, y no se por qué.

Gime: La verdad de la milanesa es que no huí. jaja! El final del relato es ficción pura.

Gracias a Lula a Desesperado y a Buitre por sus palabras y sus sugerencias.

Actualización ya

Anónimo dijo...

Nooooo! No Guillote, no! Esas cosas no se hacen malo!!!!! Eso sì q se llama huida con estilo....pero igual....nooooo!

Anónimo dijo...

Gi, sos una diosa !!!!!!! Gracias por bancarme, nada mejor que una amiga con experiencia y trayectoria para dar buenos consejos, aunque a veces solo sean problemas MENORES, no sabes cuaaanntooo valoro tus apreciaciones. Sos lo más, lo más trola que conocí. Te super quiero...Florcita.